Ella me contaba historias
de su nación, leyenda
que se pierden entre los siglos
como raíces en la tierra,
pero de pronto me cayó en los brazos
y estaba urgente y mía, coronada de yerbas,
cuando le dije la Parábola
del volcán y las siete estrellas.
Fue en el momento en que evocamos
al Orinoco de las Fuentes, al Orinoco de las Selvas,
al Orinoco de los saltos,
al de la erizada cabellera
que en la Fuente se alisa sus cabellos
y en Maipures se despeina;
y luego hablamos del Orinoco ancho,
el de Caicara que abanica la tierra,
y el del Torno y el Infierno
que al agua dulce junta un mal humor de piedras,
y ella quedó colgada de mis labios,
como Palabra de carne que hiciera vivo el Poema,
porque le dije, amigos, mi Parábola,
la Parábola del Orinoco,
la Parábola del Volcán y las Siete Estrellas.
Andrés Eloy Blanco
“La dignidad de los Nadies”: del año 2005, donde entreteje sensiblemente las historias y los testimonios del pueblo del aguante, de los pobres de las villas de Buenos Aires y otras provincias, evidenciando la resistencia social de la Argentina frente al desempleo y el hambre producidos por el modelo de globalización, que tuvo su mayor punto de inflexión en el 2001, cuando la gente se movilizó masivamente para reclamar la caída de su economía, del modelo que fue ejemplo en los 90 para América Latina. Imágenes que recogen a aquellas y aquellos que los grandes medios nunca presentan y evidencian las realidades de una sociedad inequitativa, desigual y sin memoria. Verlo todo nos da la perspectiva de lo que sucede si se cae el sistema, pero también la capacidad de respuesta y reacción de una comunidad organizada, estigmatizada y digna ante sus necesidades reales:
“Durante los años 90 reiteraron la idea de que la realidad no podía ser cambiada, que debíamos resignarnos al camino único neoliberal. Una cultura de la derrota, amnésica e hipócrita, caló hondo en los sentimientos de millones de personas. Pero otra realidad venía demostrando lo contrario a través de miles de actos individuales y colectivos. Con “La Dignidad...” he querido revelar las pequeñas victorias y hazañas cotidianas de “los Nadies”, alternativas y propuestas solidarias que demuestran como este mundo puede ser cambiado.” Pino Solanas.
En estos días tan aciagos, la caja boba, la tv, presenta una pieza audiovisual hecha para contar un poco el trabajo de apoyo de Médicos sin Fronteras en el mundo: Los Invisibles, del año 2007, producido por un actor que Hollywood pretende absorber, pero que se sacude y muestra su pensamiento y sensibilidad por medio de este documento: una serie de relatos de solidaridad y de grandes batallas de vida contadas por sus protagonistas, héroes anónimos con propuestas colectivas que vencieron el desamparo y reconstruyeron la esperanza. Cinco historias, tres sobre de conflictos armados y dos sobre enfermedades, dirigidas desinteresadamente por el magistral director alemán Wim Wenders, Isabel Coixet, Fernando León, Mariano Barroso y el gran documentalista colombiano Javier Corcuera. Directores reunidos por Bardem para realizar piezas de autor, donde cada director coloca sus puntos de vista originales y personales sobre los problemas sociales producidos por el hambre, la guerra, la indiferencia social.
El acoso sexual en El Congo durante las múltiples guerras civiles, es el tema en el que se ha centra Wenders en su corto ‘Crímenes invisibles’, el más maravilloso de los cinco. Anteriormente había dirigido: ‘Paris, Texas’, ‘El cielo sobre Berlín’ y su última película: ‘Llamando a las puertas del cielo’. ‘Cartas a Nora’ es el corto dirigido por la realizadora publicitaria y directora de cine española Isabel Coixet, que recibió el Premio Mujer Europea 2006. En su historia aborda el problema de la enfermedad de Chagas en Bolivia, y aunque está rodado en Barcelona, da una visión de lo que sucede allá en la tierra que lleva el nombre del libertador latinoamericano.
En ‘Buenas noches, Ouma’, Fernando León de Aranoa trata el problema de inseguridad de Uganda, donde miles de niños, tienen que desplazarse kilómetros cada noche en busca de un refugio para evitar ser reclutados para la guerra; un gran hombre ha creado para ellos el arca de Noé. En ‘El sueño de Bianca’, Mariano Barroso rodó en la República Centroafricana el problema de la enfermedad del sueño llena de la indiferencia de los laboratorios farmacéuticos porque afecta a una población que no es un mercado rentable para las grandes multinacionales. Y el colombiano Javier Corcuera se encargó de ‘La voz de las piedras’, donde nos muestra el problema de los “desplazados” que han generado los años de conflicto armado sin interrupción en nuestra Colombia y que un día deciden regresar a su tierra desde la fría urbe, porque la tierra es lo único que les queda.
“Invisibles” son aquellas personas que no queremos ver, pero que acaban apareciendo detrás de nuestros miedos y aprehensiones, entre otras cosas, porque nunca dejaran de existir.
“Creo que el desconocimiento de estas crisis por parte de todos nosotros tiene que ver, entre otras muchas razones, con la falta de información veraz y la falta de interés que pueda generar la situación desesperada y desesperanzada de los más débiles, en una sociedad que cada vez mira más hacia su lógica supervivencia como individuo y nada a la de nosotros como comunidad, como grupo. Esas personas de las que trata la película no son ni más ni menos que tú y que yo…”Javier Bardem productor.